Una noche en casa no tiene por qué acabar en el sofá viendo series. Con un poco de intención —y un móvil— se puede convertir en una cita divertida en la que os riáis, compitáis un poco y, de paso, descubráis cosas nuevas el uno del otro. Estas son nuestras ideas favoritas, ordenadas de más tranquilas a más gamberras.
No hace falta preparar nada complicado, pero sí ayuda separar la noche de juegos del resto del día: apagad la tele, poned música de fondo bajita y dejad algo de picar a mano. Si vais a jugar a algo con pantalla, bajad el brillo para que nadie vea antes de tiempo lo que elige el otro.
También conviene acordar el tono. Hay juegos tiernos, juegos competitivos y juegos picantes, y no apetecen igual todos los días. Empezad por algo ligero y subid poco a poco.
Los juegos de sintonía son perfectos para empezar. En Piensa lo mismo, los dos elegís en secreto una opción (un postre, un destino, un nombre para una mascota) y se revela a la vez: cuando coincidís, la sensación de «estamos en la misma onda» es inmediata.
Misma onda va un paso más allá: uno da una pista y el otro tiene que adivinar dónde cae entre dos extremos, como «Frío» y «Caliente» o «Red flag» y «Green flag». Lo mejor es inventar vuestros propios extremos: «Se perdona» y «Dormirías en el sofá» da para horas de debate.
Si buscáis carcajadas, Al revés es imbatible: uno graba una frase, el otro la escucha invertida, la imita como puede y la app le da la vuelta. El resultado suena tan raro como gracioso. Famosos por nombre es otro clásico rápido: sale un nombre y gana quien antes diga un famoso que se llame así.
Para picarse un poco, Memoria de color mide quién tiene mejor ojo: ves un color unos segundos y tienes que recrearlo de memoria. La nota sale con decimales, así que siempre hay revancha.
¿Real o inventado? es probablemente el mejor juego para descubrir anécdotas que nunca os habíais contado. Sale un tema —«Tu peor cita», «Lo primero que pensaste de mí»— y quien cuenta mira en secreto si le toca contar la verdad o inventársela. El otro tiene que adivinarlo.
Si os apetece algo más directo, ¿Qué prefieres? plantea dilemas absurdos que acaban en conversaciones sorprendentemente profundas.
Una buena noche de juegos en pareja dura entre una y dos horas. Un orden que funciona: Piensa lo mismo para empezar, Memoria de color o Famosos por nombre para competir, Al revés para reír y ¿Real o inventado? para cerrar con una buena charla. Si alguno funciona especialmente bien, repetidlo: no hay que jugar a todo.
Y un consejo final: guardad el resultado. Muchos de estos juegos generan una tarjeta para compartir, y volver a jugar dentro de un mes para ver si estáis «más en la onda» es un plan en sí mismo.